Luis Muñoz Oliva, Quito, Ecuador
Categorias: La Huella
Escrito por: Nos Magazine

Nacido y criado en la población Kennedy de nuestra ciudad, este Ingeniero en Ejecución en Minas de 60 años, dejó el país en 1979 luego de que un compañero ecuatoriano en la Universidad le contara de las maravillas de su país. No lo pensó mucho y al terminar su viaje de turismo por Ecuador, decidió quedarse allá y emprender su vida. Dejó sus labores en la Mina Trongol de Curanilahue, y se estableció en Quito donde junto a algunos amigos creó una cadena de panaderías, llamadas “Baguette”, que le abrió muchas puertas en ese país, le dio la estabilidad que buscaba y le brindó la posibilidad de formar una gran familia.
¿Cómo aprendió a convivir en un país tan ajeno y con un sistema de vida tan diferente?
Llegué con la predisposición de adaptarme a un país extranjero y mirar en forma positiva sus costumbres y conocer su idiosincrasia, y de esa manera encontrar en qué podía aportar al desarrollo de este querido país. La naturaleza de mi negocio me permitió conocer desde senadores de la república hasta gente humilde atraída por el nuevo concepto de la panadería.
De toda la gente ecuatoriana siempre recibí mucho cariño e invitaciones sociales que me hicieron sentir muy halagado, pero acepté muy pocas pues siempre he sido de carácter reservado. De hecho a mi esposa, Paulina, con quien llevo 27 años de matrimonio, la conocí porque ella venía todas las tardes a comprar pan a mi negocio, su familia también me hizo sentir muy acogido.
Pese a que todo pareció ser bien grato, me imagino que hubo algún aspecto más difícil…
Sin duda me fue difícil adaptarse a las diferencias en la comida, en Ecuador se consume poco pan a la hora de almuerzo y once, pero con esto del negocio mi familia ecuatoriana es fanática de comer pan. Otro hecho difícil fue estar lejos de mi familia chilena en fechas importantes como Navidad y Año Nuevo. Además de esos recuerdos nostálgicos
¿Qué extraña de Chillán? Definitivamente lo que más extraño de Chillán es el campo, el olor a tierra húmeda cuando llueve, la comida típica, pasear por el mercado Municipal, ver la gente del campo y sus costumbres. La nostalgia lógica de estar lejos de su país. Son 32 años lejos de Chile, ¿cómo mantiene el contacto con la familia chilena? Antes la comunicación era muy difícil y se limitaba a llamadas esporádicas, de igual forma era muy complicado conseguir un periódico chileno acá en Quito, pero con los avances de la tecnología ahora a través de celular me comunico más seguido con mis hermanos y mi mamá, mis hijas se comunican con sus primos y tíos a través de facebook y correos electrónicos. Para sentirme más cerca de Chillán al menos una vez por semana ingreso a portales de noticias chillanejos.
Guardo cientos de fotografías de paisajes, amigos y familiares en Chile, tengo videos de vacaciones de mis familiares y trato de viajar al menos una vez al año a Chile, solo o con mi familia. También guardo varios libros costumbristas de Chillán y literatura chilena, además de unos de minería y geología, todos ellos me permiten seguir conectado con mi gente y con lo que fue mi trabajo en Curanilahue.
¿Volverá a vivir en tierra chillaneja? Sí, pienso volver a Chillán, ojalá pueda regresar con toda mi familia. Hoy estoy muy feliz en Ecuador, con mi matrimonio y mis dos hijas: Paulina es Ingeniera Comercial y Daniela está estudiando Gastronomía. Este país me ha tratado muy bien, Gracias y saludos a todos por allá a través de la revista Nos.

















