Rodrigo Salinas, dibujante, guionista y actor. ¡Aer!, ¿quién es el dostor del Humor?
Categorias: Reportajes y Entrevistas
Escrito por: NosMagazine Online
Lúdico y disparatado, el popular Rodrigo Salinas, o mejor conocido como “Ratoncito”, “El Dostor” o “la Guatona Candy”, para quienes no lo ubiquen por su nombre real, es un creador con todas sus letras. Desde niño, fantaseando con sus historietas mentales de las que nació Rata Galdames, Arturo Prat is not dead y La Tormenta Perfecta, ganador de dos premios Altazor por su colaboración en el programa 31 minutos en 2004 y por una de sus novelas ilustradas, “La calma después de la tormenta” en 2007, este simpático guatón, barbón y desprejuiciado, conversó con revista Nos sobre su trayectoria y proyectos, aclarándonos ¿quién es el nacido en nuestra provincia? y dándonos un adelanto de la sorpresa en celuloide que prepara junto al Club de la Comedia.
¿Es verdad que naciste en Ñuble, específicamente en Ninhue?.
En realidad, quien nació en Ninhue fue ”Ratoncito”, mi personaje más querido, porque yo admiro mucho a Arturo Prat y en uno de los tantos viajes de mi niñez nació allá. Rodrigo Salinas nació en Santiago, aunque tengo un estrecho lazo con Chillán porque mi familia paterna es de esa zona, son viñeros y ahí pasaba gran parte de mis vacaciones cuando niño y adolescente.
¿Cómo nació tu deseo por estudiar arte?
En el colegio me la pasaba haciendo historietas y en un momento se me metió en la cabeza que quería estudiar arte en la Chile. Lo que pasa es que en el colegio me iba muy mal en todo, menos en arte, entonces creí que mi carrera era esa, claro que me encontré con una gran sorpresa cuando llegué a la U, porque me di cuenta que no tenía nada que ver con mi pasión por las historietas (risas), todo era más docto, en el fondo, no era lo que me imaginaba.
¿Qué te apasiona del lenguaje de la historieta?
Es un lenguaje más cercano y masivo. Es por eso, también, que después salté a la televisión. Era el bicho raro dentro de una carrera más selectiva (risas). Esa es una de la razones por las cuales, después, fundé junto a un grupo de amigos, La Nueva Gráfica Chilena.
Hablando de eso, ¿cómo se gestó ese movimiento?
Cuando uno no encuentra un lugar para quedarse, hay que armar su propio lugar. Sentí, en abril del 2000, que no tenía un lugar donde editar mis cosas, entonces nació de esa necesidad y de correr riesgos editoriales, porque si yo llevaba mi trabajo a una editorial clásica jamás habría publicado. Pero todo partió como un hambre vital de La Nueva Gráfica Chilena por mostrar sus propias voladas. Al principio a nuestras familias, y más tarde al público interesado.
¿En qué parada está hoy?
Antes éramos un colectivo, pero en realidad cada uno hacía su pega y punto. Actualmente, nos definimos como un movimiento. Cualquier persona que quiera hacer su trabajo dentro de La Nueva Gráfica Chilena la puede hacer, pero nosotros no hacemos nada por ella (risas).
Acabamos de estar en la Feria del Chaco y nos fue súper bien, pronto vamos a Trimarchi en Argentina que es una feria de diseño muy importante y a Súdala, un encuentro que se realiza todos los años en el Teatro Caupolicán. Además, siempre apoyamos a los creadores regionales (Conce-cómic y Dibujarica).
¿A qué obedece el nacimiento de Feroces Editores, tu propia editorial?
Nace desde el perfeccionamiento de La Nueva Grafica Chilena, es como la parte más profesional, la idea es que corra pocos riesgos, pero que ande desde el punto de vista financiero, sin olvidar su gran objetivo que es compilar lo mejor de la historieta nacional. La Nueva Gráfica Chilena funciona de manera más idiota y necesaria (risas), frente a Feroces Editores que es un submarino más pequeño que tiene la obligación de ser más serio.
¿Cuánto del cómic refleja la sociedad chilena?
Lo positivo es lo variado de las posibilidades expresivas del cómic, que pueden ir desde obsesiones personales hasta críticas sociales fuertes, pasando por experiencias sexuales y quiebres afectivos. Mi estilo tiene una estética más infantil en todo lo que hago, porque es más fácil contar algo terrible a través de lo bonito. Es una fórmula para llegar mejor a la gente. Dos ejemplos claros son Ratoncito y la Guatona Candy, que parecen inocentes y son muy malos (risas).
“No tengo ningún tipo de ambición. Incluso ahora con lo que pasó con el accidente en Juan Fernández, me he reafirmado que en la vida no hay que planear nada”
Ratoncito y su Pandilla
¿Cómo llegaste al Club de la Comedia?
Después de aprender bastante en mi primera experiencia televisiva (31 minutos), donde lo pasé la ”raja” inventando personajes y canciones, y mientras trabajaba en publicidad, donde mi vida era una mierda, una total oscuridad, Pedro Ruminot me invitó a formar parte de los guionistas del programa y luego me dejaron actuar en gags e hice a Ratoncito, mi primer personaje.
¿Tus personajes más emblemáticos son tuyos o de creación colectiva?
Son míos, he tenido la suerte de poder desarrollar los personajes que traigo desde el cómic. Siempre estoy inventando y lo que sucede ahora es que pasaron al 3D (risas). Quien vea 31 minutos y El Club de la Comedia se dará cuenta que hay muchas cosas y personajes que se repiten. Juanín, Carlitos Lechuga y Chico Terry se parecen harto a Ratoncito, por ejemplo, en el tipo de humor.
¿Cuáles son tus personajes favoritos?
Al que le tengo más cariño es a Ratoncito porque fue el primero. Como anécdota te cuento que cuando lo comenté con los muchachos del club nadie lo entendió, pero cuando lo vieron actuar lo lograron cachar. Y claro, también le tengo cariño al Dostor, al Guatón Youtube, al Guatón Filipino, al Oso Baloo y a la Guatona Candy. Siempre con el último que hago, lo paso mejor.
¿Cómo es la modalidad de trabajo dentro del club?
Cada uno hace sus ideas y se les manda a Sergio Freire, quien es el jefe de guión, y es el que aprueba o rechaza, y cuando a mi me rechaza una idea, ningún problema. Esa es la diferencia entre ser o no profesional, no te enamoras de los chistes, si hago algo y no se ríen, no insisto, porque no hay nada más triste que explicar un chiste. Yo no tengo dignidad al actuar (ríe a carcajadas), ando pilucho, me meto raquetas en la raj!, ¡pero con lo único que si la tengo es con el profesionalismo!…
¿Qué se viene de nuevo para la próxima temporada?
Partimos ahora en octubre. En realidad nunca sé que va a salir, los personajes se me van ocurriendo en el trabajo, todo nace fruto de estar haciendo. Lo que si te puedo adelantar que estamos preparando la producción de la película de El Club de la Comedia, que seguro será un acontecimiento. Eso me tiene muy entusiasmado.
¿Qué representan las distinciones y premios que has tenido?
Los agradezco, porque es un reconocimiento de tus pares a tu trabajo. Soy súper agradecido de lo que es mi vida hoy, desde El Club de la Comedia nada es planeado, la verdad es que me he transformado en un evangélico (¡alabado sea el señor!), porque soy feliz con cualquier hueva. Antes era pura inestabilidad, en cambio ahora lo paso bien y la gente es buena onda conmigo en la calle.
¿Hacia dónde proyectas tu horizonte laboral?
No tengo ningún tipo de ambición. Incluso ahora con lo que pasó con el accidente en Juan Fernández, me he reafirmado que en la vida no hay que planear nada, sólo quiero estar bien junto a mi familia. La vida no es ningún plan, y el único que tenía era ser dibujante, cosa que está cumplida con creces. La vida es cortita y hay que vivirla a concho.
¿Qué mensaje le dejas a tus seguidores chillanejos?
Un saludo a todos ustedes, les tengo mucho cariño y guardo buenos recuerdos de su ciudad, así que espero volver pronto para comer longanizas y presentar mis historietas, ¡lo juro! (risas).
“Yo no tengo dignidad al actuar (ríe a carcajadas), ando pilucho, me meto raquetas en la raj!, ¡pero con lo único que si la tengo es con el profesionalismo!…”












































diciembre 2nd, 2011 at 12:12 pm
si tus dibujos gustan y les interesa160 mi historia cobrar