Día Mundial del Corazón
Categorias: Columnas
Escrito por: NosMagazine Online
El domingo 25 de Septiembre de 2011, se celebra el Día Mundial del Corazón.
Las enfermedades cardiovasculares (como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular) cobran 17,5 millones de vidas al año. Con las actividades organizadas para cada último domingo de septiembre, se intenta que el gran público conozca mejor los métodos para reducir al mínimo los factores de riesgo.
En colaboración con la OMS, la Federación Mundial del Corazón organiza en más de 100 países actos como controles de salud, caminatas organizadas, carreras, sesiones de gimnasia, charlas públicas, representaciones teatrales, foros científicos, exposiciones, conciertos, festivales y torneos deportivos. En Chile, estas patologías constituyen la primera causa de muerte – cerca de un tercio de todos los fallecimientos – y también contribuyen significativamente a la discapacidad parcial o total de miles de personas.
El ritmo de vida y trabajo actual de modo alguno es saludable. Esto es importante para la población general, pero en forma muy especial para los pacientes hipertensos. Es por eso que siempre, y sin considerar la causa ni importar los valores de presión arterial, se deberá comenzar el tratamiento con las medidas no farmacológicas o mejor llamadas cambios de estilo de vida que incluyen:
Reducción de peso: La pérdida de peso reduce las cifras de PA sistólicas y diastólicas. La reducción de la PA es directamente proporcional a la pérdida de peso alcanzada.
Ejercicio: Las cifras sistólicas y diastólicas disminuyen en promedio 6 a 7 mmHg con el ejercicio aeróbico regular.
Dieta: La evidencia más clara del control dietético en el tratamiento de hipertensión se basa en el estudio DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertensión Trial) en que 70% de los pacientes sometidos durante 8 semanas a una dieta rica en fruta y vegetales y baja en grasas totales y saturadas se encontraron normotensos vs. 23% de los pacientes control.
Restricción de sal: Es recomendable no consumir más de 4 a 6 gramos de cloruro de sodio al día. Actualmente es posible recomendar las sales dietéticas, las que contienen la mitad de sodio y el resto son sales de potasio, que igualmente contribuyen al descenso de la presión por su propia acción. Las reducciones de PA asociadas con disminución del consumo de sal son más evidentes en sujetos de mayor edad, hipertensos severos y en pacientes sensibles al consumo de sal.
Infusiones, semillas, frutas y cacao: El té, ya sea negro, verde o rojo, reduce el riesgo cardiovascular debido a su alto contenido de flavonoides.
La unidad para medir la capacidad antioxidante de un alimento es el orac. La dieta mediterránea aporta cerca de 12 mil oracs al día, y el mínimo necesario para una persona es 5 mil diarios. Una taza de té aporta 2.832 oracs, es decir, más de la mitad del requerimiento mínimo.
Desde el siglo XVIII se conocen los beneficios del cacao para el corazón. Ahora se sabe que es su alto contenido del flavonoide flavan-3-ols, que contribuye a bajar la presión arterial, mejora la circulación de óxido nítrico (un vasodilatador) y la función endotelial, que suele afectarse con el consumo de cigarrillos, el colesterol alto y la hipertensión. Pero no cualquier chocolate es bueno. Debe ser bitter, con más de 70% de cacao.
Maqui y arándanos. El maqui, los arándanos azules o blueberries, la granada y el noni son algunos frutos con alto contenido de antioxidantes. Su virtud es que mejoran la función endotelial e inhiben la producción de radicales libres, que contribuyen al envejecimiento celular. La delantera, sin embargo, la lleva el maqui (Aristotelia chilensis), fruto autóctono del sur de Chile que su contenido antioxidante es de 4 a 30 veces mayor que los mencionados berries y frutas; una cucharada sopera de extracto de maqui aporta 2.500 oracs. El potencial de este fruto, que también se extiende al saúco y al calafate, está recién comenzando a explotarse a nivel comercial.
En 2004, un grupo de investigadores publicó informes de un estudio en el que se mencionan las propiedades de ciertos compuestos encontrados en los arándanos (y otros frutos similares) para reducir la degradación de las funciones cerebrales en casos de enfermedad de Alzheimer u otros trastornos.
Pescados grasos: Comer pescados grasos, como el salmón, el atún o las sardinas aportan ácidos grasos Omega 3. Según la Asociación Americana del Corazón, éstos contribuyen a reducir el riesgo de arritmias, bajan los niveles de triglicéridos y retardan la acumulación de placas de grasa en las arterias.
Semillas: La chía y la linaza son dos semillas ricas en Omega 3 de origen vegetal y además, tienen un alto contenido de fibra, lo que ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos. A los pacientes diabéticos también los favorece porque ayudan a un mejor control de la glicemia.
Dos cucharadas soperas de semillas de chía aportan 5 g de Omega 3.
Consumo de alcohol: Beber tres o más bebidas alcohólicas al día incrementa de manera independiente la PA .Se recomienda limitar el consumo a menos de dos al día (240 cc. de vino, 60cc. de licor, 720cc. de cerveza) y la abstinencia en la hipertensión refractaria.
Tabaquismo: El cese del consumo de cigarrillos no disminuye las cifras de PA; sin embargo, reduce dramáticamente el riesgo cardiovascular.
Estrés: La tensión nerviosa produce aumento de los valores de presión arterial. La mayoría de las situaciones de tensión no son modificables, pero es importante tratar de aprender a manejarlas, sobre todo en la edad adolescente existiendo una gran variabilidad de técnicas como el yoga, tai chi, meditación, técnicas de respiración y deportes.









































