Patricio Ferrada Recabal, Uberaba. Minas Gerais, Brasil
Categorias: La Huella
Escrito por: NosMagazine Online
Nacido y criado en la villa Santiago Watt de nuestra ciudad, este contador auditor de 41 años, dejó Chile el 2009 para radicarse en Uberaba, Minas Gerais en Brasil. Junto a su esposa e hijos aceptó la propuesta de traslado que le ofrecieron en su trabajo y hoy como Controller de América Latina de Genus PLC, empresa especializada en genética de Bovino y Porcino, cuenta cómo vivió la adaptación con los suyos y cuánto desean volver su querido Chile.
¿Cómo tomó usted y su familia el ofrecimiento y el posterior traslado a un país tan ajeno como Brasil?
En un primer momento el ofrecimiento fue sin duda una sorpresa. El aspecto que nos hizo dudar fue el embarazo de 7 meses de mi esposa y los 12 años que ella llevaba en otra empresa trabajando, por lo que luego de aceptar decidimos postergar nuestro viaje hasta el nacimiento del bebé. Percibimos la propuesta como una oportunidad de crecimiento familiar y laboral, entonces fue una decisión rápida, pero consciente. Gracias a Dios no hemos sentido arrepentimiento de ello.
¿Qué inconveniente se les presentó al llegar a Brasil?
Creo que lo más difícil fueron las dos primeras semanas en que mi hija iba al colegio sin saber nada de portugués. Ella tenía que cursar kínder (que en los contenidos principales correspondía al primer año de educación infantil en Brasil). Ya con los cumpleaños, las clases de natación y el enorme apoyo y acogida dado por el colegio y sus compañeras, ella comenzó a gustar de ir al colegio, y al cabo de 2 meses ya hablaba portugués.
¿Qué le llamó la atención del país en general y de las personas con las que cotidianamente convive en el barrio o en el trabajo?
Me llamó la atención que ciudades de un tamaño considerable de habitantes carecen de estructura adecuada para atender la demanda en áreas como hotelería, salud, entretenimiento y transporte. Las personas son muy acogedoras y nos dieron mucho apoyo.
Si se sintieron acogidos, ¿En qué aspectos les costó acostumbrarse?
Creo que lo más difícil fue la adaptación a las comidas. Los alimentos tienen un gusto y aroma totalmente diferente a los de Chile. Creo que esto le incomodó durante bastante tiempo, principalmente a nuestra hija.
Ya adaptados a la cotidianeidad del nuevo país ¿Cómo conviven con la nostalgia de extrañar a la familia?
Cuando está todo en paz con la familia y amigos te quedas tranquilo y es fácil de llevar. La tecnología logra que redes como Skype nos mantengan siempre conectados, pero sin duda situaciones como el terremoto, donde no había comunicación, nos tuvieron angustiados por lo menos 2 meses.
¿Cómo vivieron ese drama desde allá?
Son esos momentos difíciles que te gustaría estar junto a tus familiares y amigos. Fueron meses de gran preocupación por la falta de comunicación y las noticias de saqueos que nos llegaban. Pero así como llegó la calma, llegó la comunicación.
¿Piensan regresar o proyectan desarrollar el resto de sus vidas en Brasil?
Nuestro proyecto es estar 4 o 5 años acá y volver a Chile, y que los hijos comprendan que lo hicimos, a pesar de la nostalgia, para tener el consuelo que da la tranquilidad del haber cumplido en el proyecto de consolidación de la familia.

















