Disparar al voleo no es el camino a la verdad
Categorias: Editorial
Escrito por: NosMagazine Online

Hace unos días fuimos testigos de cómo esta ola de denuncias contra sacerdotes involucrados en hechos de abusos a menores, que se ha venido extendiendo con fuerza desde que explotó el caso Karadima, ha llegado también a nuestra ciudad. Específicamente a una información que involucra en hechos como estos a la máxima autoridad de la Iglesia Católica, el Obispo Carlos Pellegrín, mientras fue rector del colegio Verbo Divino entrelos años 1999 y 2006. Pero, ¿hasta dónde es posible hacer una denuncia seria a través de los medios de comunicación, omitiendo algo fundamental como son las pruebas de respaldo en un tema tan sensible para la comunidad?o ¿basta sólo con un “mail anónimo” para dar por sentado que es una acusación con base?
Preguntas que quedan en el aire, ya que es claro que todos los hechos que constituyan delito deban perseguirse hasta las últimas consecuencias.Pero, seamos honestos, sin perjuicio de las reales víctimas y sus familias,en muchas ocasiones hemos sido testigos de cómo situaciones tan delicadas se han transformado en una verdadera “cacería de brujas”, donde tirar nombres a la palestra, sin la más mínima responsabilidad, es un ejercicio habitual en nuestra idiosincrasia, lo que produce dos efectos nocivos para que los hechos sean pesquisados correctamente: por un lado, deformar la línea investigativa del poder judicial y, por otro, sentar en la opinión pública“mentiras verdaderas” que terminan eclipsando los reales hechos, víctimas y culpables.
El reconocimiento de la iglesia, el pedir perdón a las reales víctimas y la creación de una comisión investigadora de este tipo de delitos, para esclarecer, con prontitud, cada denuncia, ha sido un paso importante con el objetivo de abrirse ante testimonios serios, fundamentados y constituyentes de delito, que sean sancionados como corresponde. ¿Será suficiente?,quizá no, pero es un paso que hace mucho tiempo se debía dar, porque la iglesia, como todas las demás instituciones, es humana y está expuesta asituaciones como estas.
Ahora, ¿qué podemos hacer como medios de comunicación al respecto?,informar verazmente, con responsabilidad y respaldo. Es por eso queen esta edición, hemos abordado, a través de un reportaje donde intervienen el obispo Carlos Pellegrín y el destacado sacerdote José Luís Ysern, pornombrar algunas fuentes, todas las temáticas que surgen de estos hechos,tratando de ir a la raíz del problema, ¿qué es la vocación sacerdotal y cómo se forma un sacerdote?, con el afán de exponer una realidad que, muchas veces, es desconocida y ajena, pero que, sin duda, es un factor preponderante a la hora de formarnos como sociedad, ya que el ser un país mayoritariamente católico, nos hace concientes de cuan destacado rol juega laiglesia en nuestros desarrollo humano, independiente de nuestras creencias religiosas y convicciones personales.
Por Arnoldo Ferrada S.M.

















